Retazos de papá I

¿Sabrá el payaso del centro comercial que uno de sus feligreses acaba de dejar el mundo terrenal?

En el coliseo de la zona este donde se encuentra la mamá de los pollitos, el payaso de cada domingo daba su show pidiendo a los niños correr por un calcetín. Decenas de personas rodeaban el espacio donde alguna vez él se quedó a desquitar risas en soledad mientras cargaba la mochila y se acomodaba la gorra.

Un nudo en garganta pretendía provocar esa fuerza pacifica que me acompaña. No, hes better now. En el food court del epicentro comercial un señor de canas y camisa de rayas comía un lonche chino con pollo cantones, arroz frito y verduras. La coca la sustituyó por un jugo del valle de naranja. No había nadie con él. De inmediato pensé en papá, lo que hacía la mayoría de los domingos, aislarse buen rato, rara vez embestirse un buen plato de comida y disfrutar del show familiar antes o después de una cerveza.

Ver a ese hombre  fue como un perfomance que me remitió a un fragmento de Laberinto de la soledad de Octavio Paz: “El mexicano siempre está lejoslejos del mundo y de los demás. Lejos, también, de sí mismo. Así llegue a percibirlo algunas veces, lejos de mí en lo tangible, cerca en lo abstracto en especial ahora que pasó a otra dimensión donde su nobleza y fuerza nos sigue.

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Estampas de papá

En las calles se impregna tu recuerdo en inesperadas estampas. Afuera de una tienda de telas —que por nombre presumen venir de Paris—una pareja de jóvenes daba la espalda a quien caminara en lo que se saturaban de besos y abrazos y no reparaban que algún día pudieran tener fin.

—Te amo preciosa, dijo el joven de camisa amarilla un domingo previo al verano.

Mientras caminaba mi mente se trasladó al mes pasado, uno de los que considere más largos por tantas memorias vividas, entre ellas ese viernes en la noche en que papá y yo nos agarramos fuerte de la mano y me dijo te quiero, acompañado de un muy sincero me dio gusto verte mija.

—No se necesita más, pensé.

En la esquina de la calle tercera y Constitución una señora de sombrero azul y tres anillos se embestia un tamal de carne con pollo con un hambre que no le permitio reparar en que yo miraba su primer anillo, el de la santisima muerte que manchaba con un poco de crema que le dio la encargada del puesto ambulante.

Una navidad, Lalo, ofreció con entusiasmo duduso ayudar a la abuela a hacer tamales. Pollo, piña y carne. La estufa se burlaba, el tiempo avanzaba y nada hasta que la incertidumbre hizo de las suyas y al destapar la vaporera, no se habian cocido por más que lo dejaron en la lumbre. Cuenta la supersticion que si alguien ofrece ayuda en cocinar y lo hace de mala gana se ceba el platillo.

A lado de ese puesto, se vendian tacos al vapor, los ultimos que probó antes de empezar a despedirse de este espacio terrenal y pasar a ser omnipotente.

 

 

 

 

Se cosen parpados: estudiar para SPD

Desde la universidad no obligaba a mis ojos a permanecer abiertos una vez que los bostezos se hicieron silenciosos. Esta serie de repeticiones nocturnas parecen el remake de la escena de Naranja mecánica, cuando a Alex le colocan unas gotas en sus ojos y tiene acomodadas unas pinzas metálicas que no le permiten parpadear mientras observa el horror del mundo exhibiéndose al son de música clásica  y el protagonsita suplicando porque lo liberen.

La pantalla y mis ojos tienen una batalla campal. El simulador del examen Ceneval sigue ahí, al menos la espada de las opciones múltiples se confronta con las pocas migas de racioninio que me restan y respondo como dicta el instinto y mi experiencia de casi siete años como profesora frente a grupo.

Asi, andamos la mayoria de profesores a ser evaluados. Hay que ingeniarselas para seguir motivando a los muchachos a que no falten o protesten de aburrimiento en clase, escribir en el pizarrón como si fuera el primer dia, explicarles con pasion para que se sumerjan en los temas a pesar de que en el fondo se ande con una ansiedad implicita de multiplicar las horas en el dia y hacerlas rendir para atender a los alumnos adecuadamente y no revisar sus trabajos tan a la ligera, de platicar con ellos si hay alguna situacion, de entregar documentacion a directivos en caso de una reunion de academia, de entrar al sistema de calificaciones online y gestionar decenas de errores capturados.

Pero tras todo esto hay una fuerza que apenas la fisica puede explicar. Velocidad es igual a distancia sobre tiempo. En este caso puede más el tiempo, divisor traicionero que nos truena los dedos para avanzar en la belleza de los temas de estudio y su falta de fuerte dominio.

Acuerdos secretariales, estrategia didáctica, competencias disciplinares extendidas, diferencia entre necesidades emergentes y adecuación a la planeación, programas institucionales que no siempre se cumplen al cien por ciento como los pretendientes con sus enamorados o los politicos con los ciudadanos, pero eso si el docente está obligado a conocerlos al pie de la letra, al menos para las primeras horas del examen proximo a presentarse el 9 de junio a partir de las seis matutinas y todo por coincidir con el centralismo, como si no fuera posible que se manejara de otra manera y solo se mantuviera en comunicación. No importa, con cuatro o cinco horas de sueño estamos listos a recrear la escena de la película de Kubrick versión SPD.

Los hubieras salen sobrando. Un grupo de facebook de acompañamiento para la evaluacion docente, basica y media superior, sirve como fuente confiable para  cientos de profesores de todos los niveles que leen cada una de las experiencias que generaciones anteriores de evaluados comparten para advertir a los usuarios de la batalla que nos espera, empezando primeramente por coser los parpados para no dormirse y razonar la infinidad de temas en cuanto habilidad didactica y conocimiento disciplinar.

Mientras esto se escribe se abren y cierran los ojos para absorber en buena medida lo repasado el día de hoy y no dejar de escribir al menos como un registro de que existo y estoy dispuesta a someter a  la evaluacion con todas las de la ley, su retroalimentacion, e incluso la falta de sentido logico de realizarla de esta manera. Se cosen parpados para estudiar rumbo a SPD que trae como saldo ojeras, distraer la muerte de mi padre, consumo de carbohidratos al por mayor, episodios de sueño constante, distracción al azar y un entusiasmo por aprobar y dedicarle el examen a una figura que a su manera y con cierta distancia y prudencia me enseño a ser perseverante.

Closer everywhere: Dad

Antes podía más la incertidumbre de la banalidad minimizarme incluso buscar afuera lo que ya tenía,pero estaba inmersa en una frontera emocional que al final se derribó.

Hace seis años dedicaba a un fracaso amoroso un verso de Fernando Pessoa que alguna vez recite frente a un salón de clases con el nudo en la garganta:

“La ausencia de ella es una cosa que aun está conmigo.”

Ahora esa línea la porto como un collar con el recuerdo de mi padre y el paisaje urbano que deja entrever simbolos que antes ante la agonia de la rutina no podía apreciar.

Las jacarandas no dejaron mentir este sábado. Algunas hojas resbalaban con el impulso del viento, sabían que había una presencia más deambulando por cualquier espacio de la ciudad en el que yo anduviera.

Un señor de canas, camisa de rayas y dickies andaba de comensal en el mismo restaurante que yo. Lo acompañaba su esposa de castaños cabellos y labios delgados que apenas se alcanzaba a leer lo que decía. Parte de mi padre estaba con la pareja de esa mujer, quizá sea parte del duelo verlo a el donde hay parecidos o bien estimulos de todo tipo que me lleven a acercarme  a él.

Trailers en los bulevares paran el tráfico con maestría en paciencia y una gorra los identifica. Ahí de alguna manera viaja mi padre desde otra dimensión cósmica. Los Kfc de las avenidas principales me remiten a cuando pedía la orden individual de pollo con bisquet y unas salsitas que apenas probaba. En ese entonces yo me preguntaba, ¿no le enfadará lo mismo? Mamá decía que no, él era feliz con eso los sábados en la tarde en lo que el box hacía de las suyas en la pantalla o una película sobrellevaba el sábado entre  acompañarnos en silencios interrumpidos por una breve plática.

Entre diligencias, el Mercado Hidalgo fue otro punto de partida donde se detonó esa ausencia que aun está conmigo. Unas piñatas de Tecate roja colgadas me remontaron a alguno de sus cumpleaños y la sonrisa por poder quebrar a palazos uno de sus mayores placeres en vida que en parte lo llevó a ese viaje sin regreso.

Dad u re everywhere even in my heart without effort. Dos canciones se incrustaron en el camino y las canté sin saber que algun dia perderían el sentido existencial y romantico y ahora serian para ti:

porque en un mundo que va  a la velocidad del rayo
aguanto el vuelo más
si me agarro de tu mano
acompañame hasta donde pueda llegar
En este mundo que va
como la luz del pensamiento
el mérito esta
en no quedarme en el intento
y aunque no lo quiera que duda cabe ya

Este mundo va

Los devenires de la existencia se manifiestan, uno de ellos es que estás todos lados incluso en la fuerza del canto improvisado y cuando me miro a los ojos.

 

 

 

 

Madriguera de la muerte:Good bye dad

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Esa mirada de roble y sonrisa de agua, tuve la oportunidad de mirarlas por última vez el viernes en la noche antes de que papá se resbalara en la madriguera que lo conduciría a otro viaje, al llamado de un ser superior que convocaba a seres llenos de fuerza,  que pusieron a prueba su resistencia hasta al final.

Nuestros dedos no pararon de soltarse esa noche en la que en medio de una entrevista hija a padre entre delirios y signos vitales un poco endebles me confesaste como conociste  a mamá y que lo más te gusto de ella fue su alegría.

—Me da gusto que hayas venido mija. Ya no voy a trabajar. Ora si el cafecito, leer el periódico y ya mija. Y  tu mama?

—Te quiero mucho papá echale ganas para que ya estes bien y puedas ver Travel channel y luego vayas a La Paz con mi mamá ¿eh?

Lalo, como le decían sus amigos y mi madre, cayó en un túnel más profundo en el que nadie sabe cuando llegará: el de la muerte.

Papá no olvidaba los cumpleaños, tampoco los días ordinarios en los que se comportaba como un niño maravillado con los tesoros de la calle y los hacia llegar a casa como un regalo especial: libros, lentes, detergentes, cualquier cosa que curiosamente yo no me atrevía a traer a casa e incluso escribir una historia sobre ello.

Papá sonreía en exceso y sus ojos brillaban como los de un niño recién nacido cuando miraba el video La incondicional de Luis Miguel porque su sueño fue ser militar como su padre, pero la vida lo condujo a otra clase de circunstancias que también lo llevaron a ser feliz: jugar basket, ser trailero y desfilar sobre ruedas en las carreteras de Estados Unidos y México, incluso de llevarme a la escuela en el.

Papá se embestía en el café, tacos y tortillas de harina. Le gustaba ir a mirar al payaso en cualquier centro comercial y relajarse con algunas cervezas. Cuando trockeaba era discreto en beber o dormir después. Estaba al pendiente del beisbol y el futbol como el reporte del clima y en últimos días miraba un canal de Monterrey con un programa de variedades conducido por payasos, edecanes y jóvenes que iban a mostrar su talento.

Papá gozaba de una timidez que a veces lo separaba un poco de todo mundo.  Nunca supe el tejido de ciertos misterios en su vida que lo llevaron a mantenerse un poco al margen. Pero ahí estaba como una pieza indispensable en el rompecabezas de mi existencia porque sin él no hubiera sido yo, hubiera sido alguien más o nadie.

 

Whisky shot life

La vida es un trago de whisky puro que raspa la hendidura de la garganta y crea una una resbaladilla de sonrisas al cerebro que busca desesperadamente liberarse, hacerle caso al hemisferio derecho y descartar por unos segundos el veredicto de la existencia.

Asi, los años se van al grito de shot shot shot. No hay copa ni vaso para los arrepentimientos si acaso el haber abusado de ingerir hubieras o saber que queda poco tiempo para hacer tanto.

A veces la sepultura no requiere de pala ni tierra, es el alma  cansada de buscar realidades alternativas o evadir la propia en la única oportunidad que tienen los pulmones de caminar con tan solo un respiro, de beber con inhala y exhala, que no sea callada por la sirena de la ambulancia que a modo de cronometro señala que la existencia tiene fecha de caducidad y Doña Salud lo sabe.

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Selva baile

Escenario, mar abierto
pista de baile, selva de instintos
rostros, estratos de colores
que sudan en la jungla de sonidos y luces
y juegan a bailar como homosapiens.

Caderas armadura de fierro
que miran a cualquier objetivo
y se aferran a el
como cualquier poema en movimiento
que sabe lo que puede seguir.

Reconstrucción de una viajera en el Caribe

IMAG2494.jpgEl sonido del ferry en Playa del Carmen rumbo a Cozumel remite a memorias tempranas a episodios de Candy Candy cuando conoció a Terry mientras ella lloraba. La estación del transbordador no deja pasar al muelle a quienes no adquirieron boleto. Varios servicios de tour insisten en que no vale la pena manejar seis horas de ida y vuelta para conocer Bacalar. -Venimos de muy lejos, del otro extremo de la república mexicana.El guia de turistas se queda callado. Le da pereza insistir. Las olas no dejan de interpretar esa melodía que el viento dirige. La quinta avenida es una suerte de varios lugares en uno. Zona rosa del Caribe, avenida revolución y Plaza las Americas multiplicada al por mayor, collage surrealista de franquicias estadounidenses dedicadas a la moda sin descuidar la esencia maya de la región. Luces por doquier anunciando las grandes marcas que cruzando por el chaparral o la garita San ysidro se pueden encontrar. Adonis en todas partes. Con barba, sin barba, España, Francia, Argentina, Estados Unidos, solteros, casados, con panza o sin ella. Un masajista moreno claro coquetea ofreciéndo a ciertas turistas diez minutos gratis por ser ellas o gozar de cierta genética. Un parque de palmeras y árboles pacta una tregua y refugia una escultura de dos sirenas formando un arco que enmarca a bailarines prehispánicos cubiertos de plumas y percusiones resonando. Un poste azul ampara a los voladores de Papantla que deja en entredicho el nerviosismo y estupefaccion de la invasión caucásica de extranjeros que se amparan en bares apunto de ser enterrados en la arena y remitirnos un poco a Rosarito. El sonido de las olas es el mismo que exige cuidar la naturaleza y abrazarnos a ella.

Low battery and high stress

Mi energía equivale al decibel de unos pies descalzos caminando. Apenas puedo desplazarme y saber lo que ocurre a mi alrededor.  Un millar de pendientes me persiguen como si fuera una fugitiva de los deberes: asignar trabajos académicos, explicar el cómo y por que, tratar a los alumnos como sujetos y no como objetos a los que hay que asignar una acepción numérica. Cincuenta necesidades diferentes de aprendizaje. Cincuenta emociones distintas que hay que domar si se pasan de imprudentes, una revuelta académica representada en adolescentes que apenas pueden permanecer quietos y atentos en clase.

El estrés resbala como gotas que caen del grifo, el de contener una explosión emocional de preocupación y frustración simultanea de tener mil cosas por hacer y creer que no se avanza en ninguna: preparar asamblea amateur para el lunes, organizar el periódico mural, ir a obtener la clabe interbancaria para un trámite, actualizar la orden de pago de un seguro de vida, planeación de clases, trabajar frente a grupo, realizar encuesta de diagnostico situacional del grupo, escribir textos literarios que me hablan a hurtadillas en los que una mirada escondida me dice —ponte a escribir.

Mi exceso de paciencia es puesto a prueba mientras espero mi turno en el banco portando en la mano el ticket  b349 que comprueba que quizá muy en el fondo pierdo la noción de los sentidos y siento como si mi cuerpo estuviera compuesto por rejas que no pueden temblar ni convulsionarse para poder liberarse, por lo que miro sin poner atención a la pantalla que transmite los anuncios de bancomer y sus top de mil cosas, oigo a una pareja hablar de comida y  muy a lo lejos un señor exigiendo su pensión con documentos del IMSS.

Los clientes del banco giran como los planetas en el ego de sus existencias que  resuenan sus voces y apenas las tomo como sonido de fondo.

Salta la pantalla con la gracia de mi ticket. Olvido que mi tarjeta la guardé en la cartera y acuso a la recepcionista que ella la tenía. Clabe al fin subrayada de Hi-liter amarillo. El sol como estrella se manifiesta en papel.

Segunda visita al banco de letras azules para cobrar una orden de pago. Estoy que no resisto ni un paso, soy un sonido débil en movimiento, una bocina que hace falso contacto con el cable, pero tengo que seguir sonando. Al abrir la puerta una mujer me habla en automático sobre los beneficios de cambiar mi afore. Me recuerda cuando  a veces les hablo a mis alumnos en fase terminal en un día muy pesado de trabajo.

Al ver mayor espacio y gente me aferro a una silla como asilo político que contiene un respaldo similar a un sofá. Mi espalda descansa y miro a todos lados, con una curiosidad de encontrar un estimulo visual que haga pasar más rápido el tiempo. Rezo a escondidas para que me atienda el cajero número cinco, su piel blanca y ojos pequeños provocaron que mis ojos apuntaran hacia su ventanilla.  Es mi turno,  ese pequeño muro de vidrio nos separa y mi deseo es una orden alineada por las estrellas de las coincidencias.

—¿Es afore o seguro de vida?

—¿Te quieres casar conmigo?— Oigo en la ficción de mi cabeza, mientras imagino como sería si comentáramos autores juntos,  si se moviera en mis adentros y  me volvería un instrumento musical interpretado con el largo de sus dedos, lo que provocaría una especie de concierto protagonizado por la voz del instinto.

—Ay déjeme recordar.

El caucásico teclea la orden de pago en lo que me fijo en sus dedos, medianos, chatos, un poco resecos. Los imaginé afinando mis terminaciones nerviosas. Su dedo anular lleva un anillo grande que apenas alcanzo a reparar. Durante su atención ni una sonrisa, solo saludar al cliente de la ventanilla a un lado y escucharlo decir que hoy no trajo carro.

Me descubrí queriendo llorar por unos segundos y sentir como el violín se entrecorta mientras las cuerdas de la tensión o hubieras random invadían mis adentros. Los billetes verdes y rosados rozan sus manos, mientras cuenta pienso que seguramente le gusta la banda y no ha de leer más que puros estados de cuenta y cuestiones financieras.

 

Rotura de corazón. El estrés se disipo como los finales de las canciones que repiten un estribillo y poco a poco le van bajando el volumen hasta que el oyente da por entendido que la interpretación acaba de terminar.

Mi energía equivale al decibel de unos pies descalzos. El intermedio laboral termina y las tripas piden clemencia. La comida de la lonchera no se  antoja y decido obedecer un capricho de la cultura de masas: una hamburguesa santa fe que reconforte con sabor y abrace al paladar para subirle al volumen a la energía que los deberes han matado.

Aún me sobreviven la inspiración o cierta disciplina esporádica de escribir, el proyecto de enseñanza para enviar a Servicio Profesional Docente, terminar de enviar el diagnostico con los datos solicitados a una plataforma en linea con fecha de expiración, los que haceres de la casa, cocinar, pagar deudas, presentar la asamblea escolar y uno que me recordó el cajero del banco, el privilegio de amar a contrapelo la realidad y no idealizar.

 

Karoshi teacher

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Más de 12 horas trabajando. Ni siquiera lo que duermo. Guardia de la educación que temporalmente pondrá en segundo lugar a la escritura y los viajes.
Buscando imagen para este texto, descubro a lo que aspiraré si uso la hiperbole los siguientes meses, karoshi, vocable japonés que se utiliza para definir la muerte a causa del trabajo.
Prioridad, avanzar en el curso en línea y enviar la asignación académica, una presentación y diagnostico del plantel, algo así como el planteamiento del problema en una tesis, prioridad antes de sorber el descafeinado nocturno con taco de lechuga y pollo en salsa para aguantar la jornada.
Clases, asamblea y redactar proyectos, platicar con los jóvenes, ir de un lado a otro. Explicar porque algunos obtuvieron tal desgracia numérica en su calificación o porque no redondeo aunque hagan pucheos de primaria o me quieran comprar con libros o algo de la cafetería los de segundo semestre para subir ese 9.9.
En mi trayectoria de diletante escritora y profesora frente a grupo jamás consideré que escribir fuera una maratón de ideas, análisis e información en poco tiempo. Escribir bajo presión un trabajo académico fluye de una forma misteriosa. El estrés, motivación y aprendizaje de los alumnos inspira a que una como docente salga adelante y se someta a las evaluaciones que la reforma laboral, perdón educativa surja como un área de oportunidad para mejorar la práctica docente. Soy una promotora de la lectura y escritura creativa, expresión y discusión de ideas de clóset en mis clases, el sistema es mi trinchera y lucharé para seguir revolucionando lo que pueda en él, mezclándolo con los viajes y la escritura. Por ahora solo serán memorias de una docente en proceso de evaluación de desempeño al termino del segundo año.
Me falta por capturar algunos grupos que recibí tarde. Now i know that feeling, lo que mis alumnos sienten cuando suben a classroom sus evidencias y andan con el tiempo encima. Ya subí la evidencia. Me faltaron detalles pero el tic tac del sistema me tronaba los dedos en la pantalla, con la leyenda: “faltan dos minutos para que se cierre el primer intento.”
Las metáforas se me escapan, similar a cuando un jugador de cartas pierde y las lanza al mar de la mesa. Espero que pese a la falta de tiempo no dejen de surgir ese juego de palabras o esa búsqueda de nuevas formas de usar el lenguaje, esa imperiosa necesidad de contar historias y transmitírselas a mis alumnos.
La noche no ha comenzado para mí, ni siquiera la tarde. El tiempo solo existe para limitar la voluntad del cuerpo y decirle que hacer la mayoría de las veces. Mi alma está armando la antología de ensayo para mí y mis grupos, mi alma teje los textos pendientes que casi cobrarán vida propia y se escribirán por si solos o fundaran un ecosistema de telarañas.  I dont wanna quick writting.